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Una oportunidad en vacaciones: Desarrollando responsabilidad en los hijos

29 de enero de 2018
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En la sociedad actual se experimenta la dinámica familiar de manera diferente a como lo vivieron nuestros abuelos, puesto que las relaciones que se establecen entre padres e hijos han experimentado profundos cambios y esto suele ser fuente de tensiones emocionales en los padres.

En este contexto, niños y jóvenes están rodeados de una gran cantidad de información de fácil acceso, la misma que en muchas ocasiones los aleja de los diálogos saludables con sus padres o familiares cercanos.

Al llegar las vacaciones, estas se convierten en una excelente oportunidad que tienen los padres para pasar mayor tiempo con sus hijos. Es un tiempo para descansar, compartir, divertirse pero también para dialogar y llegar a acuerdos.

Al contar con un poco más de tiempo para dedicarle a ellos, sin la presión del horario de entrada y salida al colegio, hay que aprovechar para compartir un desayuno un poco más largo, un almuerzo o una cena en familia y mientras se disfruta este momento, conversar de situaciones de su interés y vivencias que quizá no nos habían contado, justamente por la prisa que tenemos todos los días.

También es un tiempo para compartir el cumplimiento de responsabilidades, de esta forma estaremos aprovechando para reafirmar o desarrollar el sentido de responsabilidad en nuestros hijos, tomando en cuenta que, con una buena organización, se mantenga el equilibrio necesario entre sus deberes y sus derechos.

Si bien es cierto, en ocasiones, justificando el poco tiempo con el que contamos pasamos por alto el cumplimiento de responsabilidades propias de su edad, como por ejemplo: el arreglo de su habitación, compartir quehaceres en casa, sacar a las mascotas, poner o recoger la mesa, doblar y guardar la ropa limpia, etc., podemos considerar que este es el momento propicio para que utilicemos las vacaciones como una oportunidad para convertir el cumplimiento de sus obligaciones en casa, en una práctica diaria. Se debe desarrollar este hábito de acuerdo a la edad de niños y jóvenes y puede iniciarse desde los dos años, porque a esta edad el niño ya es capaz de recoger sus juguetes y seguir instrucciones simples.

Es necesario mantener el equilibrio adecuado en la relación padres e hijos para que estos desarrollen una autoestima sana, y esto se logrará en el pleno ejercicio del cumplimiento de sus deberes, recordando siempre que la responsabilidad, como valor social está estrechamente ligada al compromiso.

Las responsabilidades que los padres les asignen en el hogar, también les permitirá desarrollar autocontrol y la autonomía necesaria para saber tomar decisiones acertadas.

Caso contrario, pasaremos de ser padres respetuosos de sus derechos y orientadores en el cumplimiento de sus deberes, a ser padres permisivos cuyos hijos no desarrollarán este valor que les permitirá insertarse en una sociedad cada vez más exigente del cumplimiento de las obligaciones que tienen como hijos, estudiantes, ciudadanos y como futuros profesionales.

Las vacaciones es la época ideal para reforzar la práctica de valores en casa y cuidar que ellos continúen manteniendo una rutina, aunque esta sea distinta a la que tuvieron durante el año escolar, para que no se desestabilicen física y emocionalmente.

Una excelente forma de generar rutina son los cursos vacacionales, talleres de creatividad, paseos, etc., los mismos que deben ir desarrollándose sin descuidar los momentos en familia. Estos cursos tienen horarios, tiempos para lunch, almuerzo o actividades al aire libre, las cuales ayudarán a que ellos continúen sus hábitos, su rutina y hagan buen uso de su tiempo libre en actividades que le van a ayudar a desarrollar su personalidad, habilidades sociales y control emocional.

En conclusión, en el periodo vacacional, debemos tratar de no adoptar posturas extremas y ser un poco más flexibles, pero sin dejar de aprovechar la oportunidad de reforzar la formación de nuestros hijos en la práctica de valores, cumplimiento de responsabilidades, desarrollar la habilidad de toma de decisiones, trabajar en equipo a través del deporte, y especialmente compartir en familia, conociéndonos mejor y reconociéndonos como seres capaces de amarnos y comunicarnos en ese maravilloso lugar llamado hogar.

 

Psic. María Dolores Cabrera, Mgs.

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